Varias cosas...
En primer lugar, el estreno de Cambio de turno se ha retrasado hasta febrero. Si todo va bien (y no vuelve a haber modificaciones) estrenaremos en el Capitol junto a Coke Riobóoo y su El viaje de Said, corto nominado al Goya al Mejor Cortometraje de Animación en la edición de 2007.
Y hablando de Goyas y de nominaciones, junto a Coke está también nominado, en la misma categoría, La noche de los feos, la adaptación de un relato de Benedetti dirigida por Manuel González Mauricio. Este verano, cenando junto a otros cineastas tras una proyección en el Círculo de Bellas artes, Manu andaba un poco decaido porque su corto no estaba obteniendo la recepción que él había soñado. Pues toma: nominación al canto. Así que, enhorabuena, Manu.
Todo esto me trae recuerdos, claro está. Hace un año, por estas mismas fechas, el equipo de El Intruso recibíamos la noticia de nuestra nominación al Goya al Mejor Corto de Ficción. Y no sé... es una sensación agradable recordarlo. Agradable y agridulce. Este año, además de los mencionados, hay otros conocidos entre los nominados: Toni Bestard (con quién compartí aula en una escuela de cine) por Equipajes; y La Guerra, con quien compartimos ex aqueo el premio al mejor guión en el Festival de La Boca del Lobo.
Me alegro por todos ellos (por unos más que por otros), pero para mí la verdadera noticia de esta gala está en Ángeles González-Sinde, la primera guionista presidenta en la historia de la Academia. Lo de esta señorita me parece un caso paradigmático del cine español. Se la considera de las mejores guionistas españolas del panorama contemporáneo. No voy a entrar a valorarlo, entre otras cosas porque la mayoría de las películas que ha escrito -aunque las haya escrito muy bien, como es el caso de La buena estrella- han tratado temas y géneros que a mí no me interesan. Pero es lo mismo. Es una guionista en la corte del Rey Arturo, en un terreno, hasta ahora, copado principalmente por actores, que son los que dan la cara, los que -para la mayoría del público- hacen la película (ja-ja). Esto es algo que puedo entender en el caso del público como masa, que al fin y al cabo paga para que le entretegan, no para preocuparse por quién firma la película. Lo que ya me parece de juzgado de guardia es el tratamiento que los medios han dado al nombramiento de González-Sinde, a la que no han dudado en llamar "directora".
Vamos a ver: la señorita -o señora, no sé- González-Sinde ha escrito alrededor de 20 películas y ha dirigido... una. 20 a 0. La cosa está clara. Así que una de dos: o al periodista de turno no le enseñaron en la facultad -o en la casa de Gran Hermano- a informarse bien antes de escribir, o, lo que parece más probable, para él, como para muchos, la figura del guionista es poco menos que un cero a la izquierda. Y es que desde que Godard y los suyos nos vendieron la moto esa del "autor", y Hitchcock dejó de ser lo que era -un formidable artesano del cine con algunas obsesiones personales- para convertirse en una especie de baluarte que justificara lo que decían, todo chavalín con ínfulas de cineasta nacido después de los 60 al que se le pregunte a qué quiere dedicarse de mayor, ha contestado como un maldito robot clónico programado para repetir: Mamá, quiero ser director. Y teneís alguna duda de ello, preguntad en la ECAM entre los alumnos de Dirección. Preguntad, preguntad.
Con la herencia de Cahiers de Cinema a la espalda y la poca tradición del guionista como profesión en España, la cosa no ha hecho más que agravarse en las últimas décadas, y desde luego tratamientos como el que los medios han dispensado a la nueva presidenta de la Academia, no van a ayudar mucho al respecto. Peor aún: mientras esto siga así, la creencia de que cualquiera puede escribir algo -"se me ha ocurrido una historia" es una de las frases que más odio-, no será extirpada cual mala hierba.
¿Cómo? ¿Que queréis más pruebas? Fijaos en las nominaciones a Mejor Guión -Original y Adaptado- de este año: salvo una -Salvador- el resto han sido todos escritos por sus directores. Perdón... por sus autores.

LA GUERRA????
la vi el otro dia en los cortos de cortogenia y no me gusto nada, lo siento... aunque el otro dia en la ecam que sepas que hable con gente de el intruso y a una amiga le gusto, te remito la conversacion
- un amigo mio hizo un corto sobre un doble de luces...
- yo vi uno... pero salia jose coronado...
- ese es.
recuerdos de dani desde Paris, ah si, es que estoy en Paris jejejejejje
Un beso! arre voire!!!
Síntesis estupenda sobre la situación de los guionistas hoy en día y el respeto que merecen hoy en día en España. Es imposible, repito: imposible, que haya una buena industria cinematrográfica si no hay buenos guinositas que la sostengan. Dentro de unos días el maravilloso Clint Eastwood estrena película. Clint nos puede regalar excelentes películas pues utiliza estupendos guiones de guionistas que se dedican EXCLUSIVAMENTE a eso, a escribir.
Mala situación para un país en donde Almodóvar es un dios y en donde el cine español se cotiza menos que la arena en el desierto.
Abrazos eternos
Ángeles Gonzalez-Sinde ha dirigido dos películas. Tú tampoco te has informado bien antes de escribir. La última fue rodada en Andalucía y Cataluña y se titula "Y a mí,¿quién me cuida?". El guión no era suyo, y desde mi punto de vista éste se vió enriquecido tras dirigirla Gonzalez-Sinde.
Se estrenará próximamente en las televisiones autonómicas.
Si seguro que ha enriquecido mucho el guión..si, si... ya, ya... y si no da igual, porque ella tiene ya un Goya por guión y encima es nombra directora de la academia, por lo cual es un producto vendible y no importa tanto la calidad...
Lo que, tal vez, Ana, no sabes es que ese proyecto era de otra directora y que estuvo trabajando en él durante dos años, para que aparezca "por casualidad" Ángeles y lo acabe dirigiendo... Espero que no utilice la misma ética en la dirección de la academia como lo utilizo al decir que SI en la dirección de esta película.
Padre guionista perdóneme porque he pecado. He disfrutado de dirigir películas, de crear imágenes y poner en escena situaciones usando... sí lo confieso, mi imaginación y creatividad (y esto supone que un director puede tener imaginación y creatividad lo que, oh no... supone un pecado aún más grande). Olvidaba que los directores no debemos sobrepasar los límites de la técnica y la artesanía (como Hitchcock del que por fin he descubierto que era un pecador tan lleno de obsesiones como de pretensiones mal sanas en cuanto a su oficio cinematográfico). Pero ahí no se acaba todo... Es que además de dirigir, me gusta escribir guiones. Lo sé, lo sé ¿cómo he podido? Con la de guionistas enfadados con la existencia de la figura del director de cine que hay despericiados por ahí... Todos, pobres, esperando pacientes delante de su Mac y con la página en blanco de su Final Draft. Pobrecitos les tenía que haber llamado a ellos para que me ayudaran, o mejor para que me escribieran ellos el guión completo que además ecribí en Word y en un PC. Si lo hubiera hecho, mis guiones y por lo tanto mis películas hubieran sido mejores. Solo por el hecho de odiar lo que supone un director nacido después de los 60, ahora estoy seguro de que saben más que yo. Una vez se me ocurrió pensar mal de un par de guionistas que en lugar de trabajar conmigo en la escritura de un guión que iba a dirigir, se dediacaban a tratar de enseñarme estas cosas tan útiles sobre la maldad intrínseca de los directores. ¡Cómo pequé Dios mio, cómo pequé! En vez de escuchar lo que ahora comprendo que eran consejos de amigo, me dediqué a pensar qe pagaban sus frustraciones y faltas de autoestima conmigo. Una vez, y esto no creo que me lo perdone padre guionista y escritor, se me ocurrió que quizá un buen director podía ser además, un buen guionista, y que un buen guionista podría ser además, un buen director (¿o esto no es malo pensarlo padre?, a veces estoy tan perdido...)
Y una última confesión, oh querídisimo sacerdote de la verdad y la razón... He estudiado dirección en la ECAM. Eso sí, nunca disfruté así que no sea duro conmigo padre.
PD: Pérdoneme también el escribir en un post de hace más de un año, y también si le he fastidiado su principal argumento a la hora su sentencia divina.