Yo no sé que careta va a servir;
si me miras sólo pienso en huir;
si mis flores no te gustan, tíralas,
para eso están,
no puedo ofrecerte nada más.

Todo lo que dices está bien;
tus razones te van a sostener;
pero cuando todo acaba, y tú te vas,
me pongo mal,
y no puedo ofrecerte...

Nada más
que lo mío
Nada más
estoy vacío;
no quiero que por mí sientas indiferencia,
es vulgar.

Pues eso. Hay veces que no podemos ofrecer nada más... que lo que somos. Y a veces (demasiadas) eso no es suficiente.