Estos días en que uno tiene (un poco) más de tiempo para darle a la mollera, me he levantado pensando en qué diantres es eso de la felicidad. Toma ya. Imagino que cada uno tendrá su propio concepto del asunto, aunque hay puntos que son irrevocablemente universales. Para Diablo Cody, la guionista de Juno, la felicidad es tocar la guitarra junto a la persona que quieres, mientras un grupo de adolescentes hormonados cruzan tu calle en una mañana de sol radiante.

No está mal, ¿eh?
Me gustó Juno, más por lo que no dice que por lo que dice. No es la gran película que nos han vendido desde los circuitos indie... ni falta que le hace. SI uno se acerca a ella olvidando el rollo de que es la nueva Little Miss Sunshine y tonterías de esas, lo que queda es una comedia ágil, a ratos muy divertida y a ratos simplemente inocua. Porque por mucho que a Diablo Cody le fastidie, su guión -al que el Óscar le queda grande- es tan inofensivo y blandito como un par de adolescentes tocando la guitarra en una mañana de verano.
Juno, creo, habla de la felicidad, y si no lo hace, a mí me habló de la felicidad. Porque viendo Juno fui un poco más feliz, olvidé que a veces detrás de una cuesta arriba viene otra y recordé, incluso, que la que queremos, la cuesta abajo, está a la vuelta de esa línea de horizonte. Sólo por eso, señorita Cody, debería darse por satisfecha.
Salud. Conducid con cuidado.

Celebro que te haya gustado y, para mi, también se habla mucho de la felicidad en esta película. Me dejó una gran sonrisa en el rostro, que es lo mejor que puede pasar cuando terminas una comedia...
¿Cómo te va?